10 Oct, 2011
¿RENTABILIDAD DEL PATRIMONIO A CUALQUIER PRECIO?
Sonoras disputas recogen estos días los diarios granadinos. La propuesta del edil de la capital andaluza de conectar el centro de la ciudad con la Alhambra a través de un ascensor y túneles está dejando opiniones de todo tipo entre expertos y ciudadanos.
La idea del alcalde es la de hacer fluir el turismo que acoge el monumento hasta el centro de Granada, ya que una buena parte sólo llega a la ciudad para visitar la Alhambra. Con esta propuesta pretende ayudar a los comerciantes del centro que demandan medidas que potencien sus negocios.
El debate esté sobre la mesa, y le toca a los expertos emitir un juicio al respecto. Aún así, ninguno de nosotros dejamos de opinar sobre los pros y los contras de la propuesta. A mi me vienen algunas cosas a la cabeza, entre las cuales está la sensación de perder parte de la esencia de este monumento, la autenticidad de su enclave y paisaje. Más allá de la viabilidad del proyecto sin que el monumento sufra daños, debemos plantearnos si cualquier medida de difusión y accesibilidad es apropiada en un monumento histórico declarado Bien de Interés Cultural y Patrimonio Mundial por UNESCO de la importancia de la Alhambra de Granada. Y me pregunto: aunque el edificio no sufriera daños, ¿no se vería afectado el sustrato arqueológico del lugar?
Que me perdonen los comerciantes de Granada pero tengo algunas dudas: si solo el 20% de los turistas bajan al centro, y éste llega a estar intransitable en algunas ocasiones ¿Cómo encontraremos Granada con todo el grueso de turistas que quieren hacer llegar? ¿Podremos todavía “pasear” por la Carrera del Darro sin que los grupos de turistas (más numerosos si cabe) nos empujen ante el temor a ser arrollados por los taxis y demás vehículos que circulan por la vía?
El negocio es fundamental, y más en estos tiempos. Pero no olvidemos la importancia de un turismo de calidad, con una visita a Granada y sus monumentos de calidad, donde pueda conocerse también a sus gentes (si no han salido huyendo despavoridos).











Gracias por tu comentario Elena. Si algo caracteriza a Granada es lo que se suele llamar “magia” “encanto” o “misterio”, de una ciudad que seduce por sus calles escondidas, los paseos empinados en medio de un bosque para llegar a su monumento más emblemático, o el descanso junto a una fuente. Desde luedo, el turista se pierde todo so si se mete en un túnel o en un ascensor, por lo que le privamos de aquello que hace única a esta ciudad. Eso no elimina la posibilidad de buscar nuevas soluciones que ayuden a todos para que sea un lugar rentable, accesible y en constante progreso.
El eterno debate entre conservación y desarrollo, sin darnos cuenta que ambas han de ir de la mano, pero unidas a las personas que habitan las ciudades. Bien es cierto que no conozco Granada en profundidad, pero creo que das en el clavo. El progreso en ciudades europeas de referencia marcha por la simplificación de espacios y la accesibilidad. Y ésto no tiene por qué ser un túnel o un ascensor, sino quizás más bien un “recorrido” turístico. Un cordón peatonal o quizás ciclista salpicado de atractivos no sólo muonumentales sino restauración, comercio o actividades, que retengan al viajero y diversifiquen la oferta. Y por supuesto eliminar factores disuasorios como avenidas plagadas de tráfico o calles colapsadas. Expandir el área de comercial disgrega al público y amplía la oferta, que en definitiva beneficia a todos.