8 Sep, 2010
MISTERIO Y SENTIDO DEL ARTE ROMÁNICO
No sé qué puede ser lo que me atraiga del arte medieval, si la solidez que refleja; la conjunción entre un idealismo impersonal y un realismo a veces amargo; la aparente ingenuidad de sus formas, o la intima belleza de algunos espacios. En particular, las representaciones del Juicio Final, tema estrella de los tímpanos románicos, me hace pensar en la dicotomía tan clara entre buenos y malos, bondad y pecado, fruto de un pensamiento que no conoce el relativismo que hoy nos atenaza.
Esta misma mañana leía en los comentarios realizados por Luis Alonso Schökel a la Constitución Dei Verbum (pág. 424) que durante la Edad Media la interpretación de la Escritura carecía de una crítica textual para profundizar en su contenido, se pensaba que el texto estaba claro, que el sentido era obvio, que los oyentes no necesitaban explicaciones sobre el sentido literal, y así pasan rápidamente al sentido espiritual. Quizá sea esa forma tan directa de expresión la que aparentemente la dote de simplicidad en su contenido. Si bien el arte medieval se muestra de una manera directa y clara (lo que no significa que se necesiten los instrumentos necesarios para llegar a él), no podemos decir de que sea simple, porque adentrarse en su conocimiento es siempre una aventura.
Una obra publicada en 2009 ha venido a engrosar recientemente, no solo mi humilde biblioteca, sino también mis escasos conocimientos de este periodo artístico. “El pórtico de la Gloria. Misterio y Sentido” (Madrid: Ed. Encuentro, 2009) de Félix Carbó Alonso es una obra que adentra no sólo en la historia de este conjunto escultórico, sino también en el sentido del Camino de Santiago y, sobre todo, en el significado y posibles lecturas de cada una de las partes del pórtico. Pero lo que diferencia esta obra de otras es el intento por esclarecer el contenido teológico del Pórtico, que me atreverá a decir, resulta bastante certero en sus planteamientos. La obra en piedra es un compendio de la Revelación de Dios, la Encarnación de Jesucristo y la acción del Espíritu Santo a través de la Tradición conservada por la Iglesia desde los testimonios apostólicos.
Fascinante es la explicación de las bases antropomorfas y zoomorfas de las columnas, como expresión de la lucha que mantiene el alma humana contra sus pasiones, así como la de capiteles y tímpanos, pero me impresionan aún más las columnas historiadas, unión entre esos tormentos del alma y la acción salvífica de Dios. La explicación del ritual de colocar la mano de los peregrinos en el parteluz que ofrece Félix Carbó es realmente emocionante: el parteluz representa del árbol de Jesé del cual nace Jesucristo, está en el centro del pórtico indicando el camino de la unión del hombre con el Misterio. El peregrino consciente de la tradición coloca la mano en el lugar señalado pidiendo pertenecer a ese pueblo y seguir ese camino.
Porque el artista a pesar de lo dramática que podía llegar a ser de la representación del Juicio Final sabía que el fiel encontraría en ella una razón para la esperanza a través de la Encarnación de Cristo. Felix Carbó concluye su libro con unas palabras de Benedicto XVI (Spe Salvi 41):
“En la configuración de los edificios sagrados cristianos, que quería hacer visible la amplitud histórica y cósmica de la fe en Cristo, se hizo habitual representar en el lado oriental al Señor que vuelve como rey- imagen de la esperanza-, mientras que en el lado occidental estaba el Juicio Final como imagen de responsabilidad respecto a nuestra vida, una representación que miraba y acompañaba a los fieles justamente en su retorno a lo cotidiano“.
La obra de Félix Carbó ha iluminado mis pensamientos sobre algunos aspectos de la Edad Media, que con frecuencia se definen como una etapa oscurantista en la que el miedo y el pecado son el único mensaje que los fieles reciben. Nada más lejos de la realidad.











¡¡Hola!!
Siento mucho la tardanza en contestarte. He estado un tiempo sin pasar por aquí liada con trabajo y demás cosillas. Gracias por tu comentario. Eres bienvenida a este rinconcito de la red para hablar de arte, de lo que te trasmite o lo que más te atrae.
Un beso grande.
¡¡¡Hola!!!
He leído atentamente tu artículo y veo que eres una enamorada del arte, como no podía ser menos ; )
A mí también me gusta mucho y aunque no entiendo demasiado, es verdad que el arte y la arquitectura siempre te transmiten emociones, pensamientos, recuerdos…que muchas veces coinciden con lo que el artista quería plasmar.
GRACIAS POR ESCRIBIR
¡¡¡Un BESAZO DESDE LA GRANADA MÁS ANDALUZA!!! ; )
Gracias por vuestro comentario. Es una alegría encontraros por aquí y que compartáis vuestras preferencias. Desde luego el gótico es un capítulo aparte que no tiene desperdicio. Si queréis podemos hablar otro día de él porque a mi también me fascina.
¡¡Un saludo desde tierras cordobesas!!
Hola desde la Granada Morisca,
Hemos leìdo atentamente el artìculo y desde el respeto que nos profesa ser primos hermanos, hemos de comunicarte que preferimos el gòtico.
Saludos.
Tus primos o tus “primos”.