20 Abr, 2010
SABER MIRAR
Todavía recuerdo cuando en el colegio nos hacían distinguir el significado de dos verbos usados de forma indiferente por el común de los mortales: ver y mirar. Recuerdo también que, cuando escuché la explicación de la maestra, los ojos se me abrieron al instante – y no solo metafóricamente-. La diferencia entre ambas acciones radica en la atención prestada por el sujeto hacia una persona u objeto. Parece poca cosa, pero es esencial.
Esa diferencia hace que percibamos el mundo con ojos nuevos, despiertos, llenos de vida. La mirada trata de captar la esencia de las cosas, del mundo que la rodea. Ese mundo se muestra tal y como es ante unos ojos atentos, se desnuda para tratar de comunicar lo que es, lo que la hizo ser así, y lo que espera del mañana.
¡¡El ser humano tiene tanto que comunicar al mundo…!! Para ello emplea miles de formas para tratar de captar la atención de esos ojos vagos que en ocasiones nos guían. El arte, siempre nuevo, quiere estimular mediante la belleza, la fealdad, la provocación o la devoción, todos nuestros sentidos. Pero ello es necesario tener los ojos abiertos, querer extraer toda la esencia a la vida, dejar a un lado las apariencias y mirar a nuestro alrededor.
Porque donde unos ven un charco, otros…










