29 Ene, 2010
AVANCES EN EL CONOCIMIENTO DE NUESTRO PATRIMONIO
En estos días hemos tenido la oportunidad de recordar la importante labor de la restauración del patrimonio histórico. No sólo por la necesaria operación de consolidación, rehabilitación o limpieza que precisa con regularidad, sino por otra aportación que deriva de ella.
Una buena documentación previa aporta la autoridad necesaria para tomar las decisiones adecuadas, y así mantener y consolidar la obra artística. Esos trabajos previos suelen aportar no pocas sorpresas en relación a la obra tratada. Conocidos son los avances en el conocimiento de los trabajos llevados a cabo por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, gracias a la limpieza y consolidación iniciada en 1980. Pero más cerca en el tiempo encontramos el ejemplo del presbiterio de la catedral de Valencia, cuya intervención de 2004 dejó al descubierto unas magníficas pinturas renacentistas al fresco del siglo XV, ocultas como consecuencia de la reforma barroca por otra cúpula en escayola situada a 80 centímetros de la original.
En estos días hemos conocido dos ejemplos más. Por un lado, la intervención realizada en la Virgen de la Estrella de Sevilla por el IAPH, ha permitido documentar la autoría de la obra, señalando al matrimonio Roldán como posible creador de la misma. Otro caso es el de las murallas de Ávila. Las labores de restauración llevadas a cabo en estos años han impulsado el estudio arqueológico de la zona, y ahondado en los datos que se tenían hasta el momento sobre el Alcázar. Los 80 cm excavados han permitido sacar a la luz los restos del antiguo alcázar, lo que podría ayudar a concretar una cronología más precisa de la estructura y la distribución de este inmueble del que existe constatación de su existencia en el siglo XV, aunque sus orígenes podrían datar de principios del XIII.
Son varios ejemplos que dejan de manifiesto los logros que la investigación llevada a cabo en la tarea restauradora alcanza tras un largo proceso de análisis. El momento de acometer una intervención en el patrimonio histórico requiere una serie de pasos previos que faciliten y justifiquen la labor del restaurador. Una garantía que asegura la originalidad y riqueza del legado artístico que hemos recibido.










